Para el neokantiano Ernst Cassirer (1874-1945) el hombre es un animal simbólico, y las diversas manifestaciones humanas que vienen a conformar lo que entendemos por cultura son precisamente sistemas simbólicos que difieren en su articulación, su complejidad o sus referencias: entre estos sistemas simbólicos encontramos la idea del tiempo, el mito, la religión, el lenguaje, el arte, la historia y la ciencia. Las distintas disciplinas están vinculadas por un origen común y una estructura propia capaz de filtrar lo perceptible y reinventarlo, de otorgarle significación y de dejarlo a la mano, asible y susceptible de modificar. Cassirer aborda el problema del conocimiento humano revisando los postulados de otras corrientes filosóficas, y afirma que la concepción aristotélica del hombre como animal racional, si bien correcta, es insuficiente para definirlo. La racionalidad no es el denominador común de todos los actos que definimos como humanos, como sí lo sería la capacidad humana para simbolizar.
Antropología Filosófica (336 pp. FCE, 1945), aunque explica con relativa simpleza y no se trata de un libro dirigido exclusivamente a especialistas y filósofos, debe leerse de manera pausada. Un mayor desarrollo de las ideas aquí expresadas lo podemos encontrar en la Filosofía de las Formas Simbólicas, del mismo autor (3 volúmenes).
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