La Habana, Cuba

Este viaje iba destinado al descanso, a la playa paradisíaca y a la piña colada. Sin embargo, la tradición es más fuerte, y si estoy acostumbrado a determinado tipo de turismo, sería engañoso para conmigo mismo el ignorarlo y no dejar las patas en la calle. Es una de las razones por las que Cuba fue el lugar escogido para viajar en esta ocasión, y en su capital caminamos hasta el hartazgo. Sentía imperativo conocer Cuba antes de que empiece a sufrir los cambios drásticos que algunos ven avecinarse. Fidel está enfermo, pero sigue presente con el cargo de Primer Secretario del Partido Comunista. Los cubanos son leales a su historia, y yo espero aprender algo de ellos durante mi fugaz visita.


Amanece en La Habana. La primera foto es una vista de la urbe desde la zona de El Vedado. A la derecha y al fondo se encuentra Centro Habana. Había ansias por ir hacia allá, pero lo primero es lo primero: a la Plaza de la Revolución.


Durante la mañana en la Plaza de la Revolución, con el icónico edificio del Ministerio del Interior, con el rostro del Comandante Ernesto "Che" Guevara. Lo que estoy mirando desde esa posición es el Memorial José Martí, la torre enorme que aparece en la siguiente fotografía.

El Memorial al héroe patrio se yergue imponente a un costado de la Plaza. Un aire de monumentalismo soviético envuelve sus líneas arquitectónicas. No sé si será sugestión, pues el edificio se terminó en 1958, un año antes de la Revolución.



Este es el punto más elevado de La Habana (109 metros de alto): el último nivel del Memorial. Ahí me veo yo, en una de las cinco puntas de la estrella. Se puede apreciar toda la ciudad desde aquí.


El Barrio Chino. Se ve desde la plaza el paifang (arco chino) de la calle Dragones, y tras él, el Edificio de Telefónica. Después me enteré que Cuba fue un país pionero en la implementación de sistemas de telecomunicaciones, desde fines del siglo XIX. El propio Antonio Meucci, italiano inventor del teléfono, vivió en La Habana buena parte de su vida.

El Capitolio, sede del gobierno antes de 1959. Fue terminado en 1929, y es otra muestra de un país que estuvo a la vanguardia hasta que comenzó el absurdo embargo económico que Estados Unidos le ha propinado por décadas. Retrocedamos más años aún y vayamos a La Habana Vieja.


El rincón insigne del sector más antiguo de la ciudad en pleno: la Plaza de la Catedral, con la Catedral de la Virgen María de la Concepción Inmaculada. Fue construída en 1788 y es parte de la zona declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. La rica arquitectura colonial circundante y bien conservada contrasta con los barrios habitacionales algo más nuevos, que a pocas cuadras de ahí se desmoronan al son de los años. Los veremos luego.


A esto me refería un poco antes. Una callejuela colonial pulcra, incólume, colorida y pintoresca de La Habana Vieja. Se comprende, pues hay que sacarle partido a alguna cosa tras tantos años de bloqueo. El turismo es una industria creciente en Cuba, y hay mucha mano española en ello hoy.

Esta es la cara cierta de una Cuba aislada. He aquí la fachada de una casa típica del barrio tras el Malecón de La Habana: vieja, descascarada, oxidada, olvidada, pero a la vez magnética. Algo de estos edificios gusta. Talvez la nostalgia de fechas pretéritas, o talvez la resistencia de un pueblo que pese al bloqueo resiste hoy, estoico, como este edificio, y lo habita. Algunas de estas construcciones sucumben con los años, desparramadas en escombros por el suelo centenario, pero la mayoría aún conserva con gallardía su personalidad intacta.


Un callejón sombrío cualquiera. No es tan recóndito, pues se aprecia la cúspide gótica de una Iglesia de Habana Centro, pero concentra en sí lo que podemos encontrar en los infinitos pasajes que se entrecruzan cuando profundizamos en La Habana popular, y que nos lleva a perdernos en una red infinita de casas derruidas con ropa tendida, de niños descalzos jugando béisbol y de automóviles pre-1960's aparcados junto a charcos de agua. Se siente una extraña seguridad al andar por ahí, pese a lo que el sentido común pudiera dictar. Los cubanos pueden criticar al sistema o quejarse de la escasez, como todo ciudadano de un país cualquiera, pero se mantienen alineados, fieles al régimen, con una consecuencia que pasma. La revolución precede a Fidel y a Martí: es como si viniera en los genes.

¿Se olvidaron de ti, anticuada heredad?
Tú que viste a Martí quien nació en tu bondad
Hoy te encuentras así como la humanidad
Resistiendo febril pagas tu libertad
Aunque caigan por mil, casas de esta ciudad
Eres muestra sutil de lo que hay en verdad


En algún momento quizás nos olvidamos que estábamos en el Caribe, en el trópico mismo. Donde antes el sol golpeaba radiante, en pocos minutos tenemos nubes oscuras que se ciernen sobre la capital, amenazando con un chapucero seguro. El viento arrecia en El Morro. Esta es una vista desde La Habana Este. Desde este punto, con La Habana de fondo, mi mujer y yo, agradecidos uno del otro por acompañarnos en este viaje.

Hay que volver a Cuba.

1 comentarios:

cristian dijo...

Saludos

No sabes cuanto he tratado de encontrarte, espero te acuerdes de mi, soy un viejo amigo tuyo del tiempo de la basica en talcahuano, me recuerdas, compartimos muchas aficiones juntos entre ellas los dinosaurios, se q estas en la v region si me has visto no cre q me reconozcas jaja, me alegraria poder contactarme contigo y si te interesa contactarme mi mail sepulveda_cristian@hotmail.com